La raza ibérica: un animal rústico con un singular metabolismo.
Fisiológicamente, el cerdo ibérico presenta un aspecto característico y claramente diferenciado del tradicional cerdo blanco.
En su conjunto aparecen como ejemplares armónicos, con osamenta ligera, vivos y de movimientos fáciles y sueltos, con una marcha viva, en línea recta y libre, sin entorpecimientos o envaramientos.
Su singular metabolismo produce menos músculo pero más grasa que otras razas y es capaz de infiltrar en su tejido muscular las proteínas y los ácidos oleicos de la bellota como ningún otro animal. Estas grasas insaturadas son beneficiosas para nuestro organismo porque diminuyen el colesterol y son las que otorgan el sabor y aroma característico al jamón ibérico.
Además, la hembra de cerdo ibérico tiene menos partos y menos lechones por parto y el animal necesitan más cantidad de alimento para engordar, lo que le hace aun más exclusivo y apreciado.


