Extremadura, cuna del cerdo ibérico.
Con cerca de un millón de hectáreas de bosques cuajados de encinas, alcornoques y las más variadas especies herbáceas, Extremadura es uno de los ecosistemas mejor conservados de Europa, donde conviven especies ganaderas con fauna silvestre.
El cerdo ibérico ha formado parte de su paisaje desde tiempos inmemoriales y la elaboración del jamón en regiones extremeñas se remonta a la época de los romanos, expertos ganaderos que empezaron a aplicar la salazón como modo de conservación de las carnes de la primitiva raza ibérica. Este saber hacer transmitido a lo largo de los siglos, ha permitido domesticar y pastorear a estos animales, conservar y mejorar la raza y mantener viva la elaboración artesana de los embutidos.
El clima frío y seco al mismo tiempo de la zona, que no se da en ninguna otra parte de la Península, proporciona el ambiente idóneo para una excelente curación natural del que está considerado el mejor jamón del mundo y que, desde 1990 cuenta con el amparo de la Denominación de Origen Dehesa de Extremadura.


